Estupidez, miedo y avaricia
“Tres grandes fuerzas rigen el mundo: la estupidez, el miedo y la codicia”. El axioma, atribuido a Albert Einstein, no tiene desperdicio como referencia para diseccionar toda discusión política.
El miedo y la avaricia fueron las razones para que, en la discusión del llamado plan A de la reforma electoral, ningún partido estuviera dispuesto a autoinmolarse con menos legisladores, menor peso político en el Congreso y, sobre todo, menos dinero en sus billeteras, a pesar de que no son capaces de cumplir con su función de contrapesos del poder.
El Partido Verde y el PT habrían perdido 392 millones de pesos de su botón de prerrogativas, cantidades que todavía serán mucho más grandes en un año electoral. En la oposición, el PAN habría dejado de 337 millones de pesos, el PRI 256 millones y MC 252 millones en obtener dinero de nuestros impuestos, que gastan en no darle a la ciudadanía ningún resultado ni beneficio real.
La insensatez, por supuesto, estuvo en una iniciativa que no tenía los votos necesarios y aun así algún estratega decidió exponer a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum. A eso se sumó la contradicción: un discurso de fortalecimiento de la democracia, pero con medidas en el papel enfocadas en debilitar al árbitro electoral quitándole la cuarta parte de su presupuesto, pero saturándolo además con más procesos electorales y nuevas funciones de fiscalización.
Poniendo El Dedo en la Llaga, el senador Ricardo Monreal dice que el plan B considera realizar las elecciones locales, federales, del Poder Judicial y la de revocación de mandato en la misma fecha para ahorrar costos, aunque eso abre la puerta a la duda sobre la parcialidad y la operatividad.
La nueva discusión también aborda la necesidad clara de someter el gasto de los partidos políticos, que no se reducirá, a una fiscalización férrea, con tecnología y en tiempo real, para evitar que gasten de más y usen recursos de origen ilícito. Bajar los sueldos y eliminar los bonos y seguros médicos privados de funcionarios, consejeros y magistrados también es siempre un cupón de popularidad.
El problema con toda iniciativa es cuando se abordan temas demasiado distintos. Con la bandera de la austeridad, también propone que ningún estado pueda gastar más del 0,70 por ciento de su presupuesto en su Congreso local y que los ayuntamientos no tengan más de 15 regidurías y una sola sindicatura. Pero, para hacer efectivo el ahorro de dinero, también ahí faltaría cerrar el círculo: diseñar mecanismos anticorrupción para evitar complicidades en la asignación de contratos, el manejo irresponsable de los recursos y hasta el endeudamiento indebido y excesivo que terminarán dañando a la población local.
¿Qué tanto influirán en la estupidez, el miedo y la avaricia? Ya se verá.
MÁS LLAGAS
- * El tortuoso Pablo Gómez dejó de ser un interlocutor en el proceso de reforma electoral. La razón es simple: que unió a todos, pero en su contra. Dicen que no se puede hablar con él.
- * Grupo Salinas está cumpliendo 120 años de crear valor, prosperidad incluyente y oportunidades para millones de mexicanos. Bajo el liderazgo de Ricardo B. Salinas Pliego, el grupo se ha consolidado como un impulsor del desarrollo económico y el crecimiento de México y como un actor empresarial de gran relevancia en América Latina y Estados Unidos. Muchas felicidades.
POR ADRIANA DELGADO RUIZ
COLABORADORA
@AdriDelgadoRuiz
CAMARADA

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