Crean trampa ultrasónica para estudiar a insectos
De la Redacción
Periódico La Jornada
Miércoles 17 de junio de 2026, pág. 31
Para estudiar la percepción y el comportamiento de insectos sin causarles daño, Víctor Ulises Lev Contreras Loera, investigador del Instituto de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encabezó el desarrollo de una trampa acústica en la cual moscas y abejas se quedan levitando en un entramado de ondas ultrasónicas de alta intensidad, imperceptibles para el oído humano y el de estos ejemplares.
En el Laboratorio de Óptica y Acústica, con sede en el campus Morelos, el físico y sus colaboradores elaboran esos dispositivos formados por dos estructuras enfrentadas que crean una cavidad donde campos acústicos demasiado intensos y enfocados generan ondas estacionarias capaces de apresar materiales diversos.
“En la naturaleza, cuando dos ondas se propagan en sentidos contrarios, se produce una onda acústica estacionaria que aparentemente no se está propagando y cambia la amplitud de la presión en algunos puntos, pero en otros no. Estos últimos se llaman nodos de presión, y en ellos se pueden atrapar objetos”, explicó el investigador.
Este fenómeno se basa en la interferencia, propiedad fundamental de las ondas que les permite sumarse o cancelarse entre sí. “La onda estacionaria surge de la interferencia donde éstas se propagan en direcciones opuestas en el aire. Nuestro trabajo aprovecha una condición física muy específica llamada resonancia, en la cual su amplitud es máxima”.
Para generar esa condición, el equipo científico utiliza arreglos de pequeñas bocinas que emiten vibraciones ultrasónicas. Es importante tener el sistema construido de tal forma que las emitidas y reflejadas interfieran eficientemente. El dispositivo se ajusta de manera necesaria para concentrar la mayor intensidad posible en el centro de la trampa, donde generalmente se retienen los elementos.
Aunque diversos laboratorios en el mundo han logrado capturar objetos de geometrías simples, como esferas, el equipo de la universidad nacional llevó a cabo una estrategia para inmovilizar organismos vivos de formas más complejas.
Hacerlo con un insecto de manera estable es un reto debido a su geometría irregular. Para lograrlo jugaron con la intensidad y con la fase de las ondas acústicas, generando una onda estacionaria más compleja capaz de capturar cosas alargadas sin que se desestabilicen o podridas.
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